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Dirección General de Cultura - Institución Príncipe de Viana

XLIV Edición

18-21 de julio de 2017

CAMPO Y CIUDAD: MUNDOS EN TENSIÓN (SIGLOS XII-XV)

Desde la ruptura del viejo paradigma que quería ver en las ciudades medievales el embrión de la victoria final de la burguesía, estudiar las relaciones de las mismas con su entorno rural e identificar las formas de dominación urbana se ha convertido en un clásico del medievalismo. Desde este ángulo, la producción bibliográfica de las últimas décadas resulta pletórica para prácticamente todas las regiones europeas. La reunión de Estella 2017 no pretende pues ni proponer una nueva síntesis, ni volver a plantear esta temática en términos generales. El objeto es más bien emplear el prisma del conflicto y la tensión en el ámbito específico de la relación entre medio urbano y medio rural (y al revés: el orden de las palabras en el título del encuentro de Estella 2017 –Campo y ciudad… en vez de Ciudad y campo…– invita a invertir los puntos de vista), para reflexionar sobre algunas cuestiones que afectan al estudio de la sociedad medieval en su conjunto. Estas cuestiones pueden ordenarse en dos grandes capítulos.

El primero se refiere a la espacialidad polarizada y no continua de las sociedades medievales. El espacio de dominación se construye sobre edificios levantados o derruidos (torres, castillos y murallas, pero también palacios, puentes o lonjas), sobre ejes y prácticas cíclicas de circulación de personas y cosas (mercados, pagos de censos, trabajos colectivos, levas, migraciones de temporada, movimientos del ganado, calendario litúrgico y festivo, visitas pastorales), o sobre la apropiación desigual de la tierra, no sólo de la cultivada sino también de bosques y landas. Hay igualmente un espacio que es el propio de los sistemas de representación de la Baja Edad Media: espacios (la ciudad, el castillo, el bosque, el campo) que se asocian, honrosamente o despectivamente, con determinados tipos de personas y colectivos; espacios pues jerarquizados en su concepción (y en su percepción) como es jerarquizada la sociedad. ¿En qué medida tensiones, contestaciones y revueltas se polarizan en torno a estos ejes?¿En qué medida determinados lugares o edificios son realmente percibidos como vinculados a formas de dominación?¿Llegan a crear las revueltas espacios alternativos?¿Cómo juegan los sistemas de representación en el relato posterior de los conflictos?

El segundo grupo de cuestiones se refiere a la pertinencia de las categorías de análisis de la sociedad medieval. Más allá de algunos principios compartidos por la mayor parte de los investigadores, como que no se puede razonar en términos simples de dicotomía población urbana/población rural, o que las categorías sociales sólo tienen sentido en términos dinámicos y de relación, es difícil encontrar consensos en la bibliografía: ¿qué criterios nos permiten en realidad identificar y definir a los actores sociales?¿cuál es la pertinencia de la división urbano/rural en relación al acceso a los recursos, a la capacidad de tomar decisiones fiscales, políticas o judiciales, al enfrentamiento violento?¿en qué medida se definen las comunidades en función de su dependencia u oposición a la ciudad? En tanto en cuanto el conflicto y las disfunciones del sistema (porque no asegura la paz, o porque no asegura la subsistencia) hacen más visibles las contradicciones entre grupos, pudiendo llegar incluso a amenazar la autorreproducción de la sociedad, nos encontramos ante un campo de estudio privilegiado para identificar tanto las líneas variables de oposición, ruptura y consenso como su evolución.

Complementariamente, cabe interrogarse sobre la percepción de sí mismos que tienen los diferentes actores. ¿Cómo se denominan unos y otros?¿Es posible aproximarse al vocabulario empleado más allá de las fuentes normativas?¿Hay discursos de legitimidad o de ruptura de legitimidad asociados a una terminología específica?¿Se identifican enemigos y aliados con el medio urbano o rural, o son más bien otros los polos de referencia?

Estella 2017 reúne en sus ponencias, por un lado, una gradación de formas de tensión y conflicto que va desde el paradigma de la revuelta campesina (la Jacquerie) hasta las formas “silenciosas” de contestación campesina de la Castilla bajomedieval, pasando por uno de los movimientos más descuidados por la investigación hasta fechas recientes (el Tuchinat), las particularidades de la presencia de comunidades musulmanas (Valencia), las primeras agitaciones inglesas provocadas por las hambrunas del siglo XIV o el papel de la montaña (Navarra). Por otro lado, las formas de dominación del medio rural por la ciudad en Toscana, Aragón y Portugal se prestan perfectamente al objetivo del encuentro, en la medida en que la evidencia e institucionalización de tales formas ha oscurecido a veces su carácter dinámico y conflictivo.

XLIV Edición