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Dirección General de Cultura - Institución Príncipe de Viana

Palacio de Olite

El Premio Príncipe de Viana de la Cultura se entrega desde su edición de 2016 en el Palacio de Olite. Se trata de una de las construcciones más valiosas del gótico civil europeo, y además es un símbolo de la sensibilidad de la ciudadanía navarra hacia el patrimonio monumental que ha propiciado la recuperación de monumentos valiosísimos, como este, rescatándolos de la ruina, una labor que a día de hoy sigue llevando a cabo la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana. En este caso, el Palacio, tras la pérdida de la independencia de Navarra en el siglo XVI, se sumergió en una gran decadencia, en la que estuvo varias veces a punto de ser derribado. En 1913, la Diputación Foral de Navarra adquirió sus ruinas para restaurar el conjunto, lo que llevó a cabo en las décadas posteriores.

Actualmente presenta una clara distinción entre dos complejos, el Palacio Viejo, hoy dedicado a Parador de Turismo, y el conjunto amalgamado de torres y fortificaciones, denominado Palacio Nuevo. Ambos están separados por una “tierra de nadie” que en tiempos ocupaba el llamado “Palacio del la Reina”. Los dos conjuntos tienen su origen en momentos distintos, y forman parte de la gran unidad que fue el Castillo de Olite y que se debe, principalmente, a la iniciativa de Carlos III el Noble que hizo del castillo una obra modélica y admirada, y estableció en él su residencia.

El Palacio rememora además la vida y obra del primer Príncipe de Viana, Carlos de Trastámara y Evreux, en cuyas dependencias vivió durante buena parte de su vida. Este palacio constituye la obra más interesante legada a Navarra por el mecenazgo de sus monarcas.

El Palacio Real de Olite, una de las cortes de los Reyes navarros hasta la incorporación de Navarra a la Corona de Castilla, fue uno de los castillos medievales más lujosos de Europa.

En el siglo XVI, conquistada Navarra y carente de su finalidad de residencia regia, el edificio entró en decadencia, e incluso estuvo a punto de ser derribado.

En 1913, la Diputación Foral de Navarra adquirió las ruinas con la clara disposición de emprender la tarea restauradora, labor que recayó en los arquitectos José y Javier Yárnoz Larrosa.

En la actualidad, los muros del Castillo son escenario habitual de espectáculos artísticos veraniegos como el Festival de Teatro clásico organizado por el Gobierno de Navarra. Asimismo, sus estancias internas se utilizan con fines culturales de forma permanente.

Más información sobre el Palacio de Olite

Olite en la página de turismo de Navarra