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Dirección General de Cultura - Institución Príncipe de Viana

Exposición de Juan José Lazcano

Baluarte (vestíbulo principal)

17/01/2017 - 21/01/2017

Esta muestra de Juan José Lazcano se enmarca en la programación de Pamplona Negra.

Estados Unidos. Finales de la década de los 30. Quizás Nueva York. Los Ángeles. San Francisco. Como si fueran fotografías tomadas por Arthur H. Fellig. El gran Weegee. Cuadros a medio revelar en el cuarto oscuro situado en el maletero de su coche. Fotografías a medio pintar en el estudio de Juanjo Lazcano. Asesinatos, accidentes de tráfico, cuerpos rotos y ensangrentados, arrancados de la vida, tirados sobre el asfalto, en el suelo de un cuartucho, del salón de una casa, de un callejón. 

Una ventana al universo literario de Hammett, de Chandler. Escenas que nos recuerdan a tantos encuadres del cine negro clásico. El de Huston; el de Lang; el de Preminger; el de Wilder, el de Ulmer, el de Vidor; el de Dmytryk, Siodmak, Hawks, Garnett, Harthaway, Welles, Tourneur, Wyler, Stahl, Daves. 

Imágenes proyectadas en tantos cines de barrio. Una iconografía que forma parte de nuestra vida, de nuestro imaginario. El mundo de Race Williams, de Sam Spade, de Nick Charles, del agente de la Continental, de Philip Marlowe. Los creados por Jim Thompson. Cornell Woolrich, Patricia Highsmith, Chester Himes, James M. Cain, James Hadley Chase, Erle Stanley Gardner, W. R. Burnett, Ross McDonald, Stanley Ellin, Eric Ambler, Donald Westlake.

Un inspector y un patrullero se inclinan sobre el cadáver de un hombre. Le han ejecutado. La comida aún está en la mesa. Ha perdido sus gafas. Un sargento y dos inspectores, uno de pie, el otro en cuclillas, observan un cuerpo tirado en el suelo. La sangre escapa de su cabeza, brota de su oído y se pierde calle abajo como un río de orina. De pie junto a su coche, un hombre observa la enorme mancha dejada por el cuerpo sin vida de un peatón cubierto por una gabardina. ¿Es la suya? Un cartel anuncia un negocio de lavacoches. Linterna en mano, un inspector sostiene la cartera del cadáver que yace entre sus piernas. El pan de cada día. Un stetson cubre su cabeza. A su lado, un policía mordisquea un puro apagado. Desde otro ángulo, como en un corte de montaje: el peatón atropellado sigue tirado en la acera. A su alrededor, una silueta apresurada a tiza. Ni siquiera es antropomorfa. El dueño del coche ha desaparecido. Un inspector tocado con un fedora inspecciona el cadáver dentro de un coche volcado. ¿Un hombre? ¿Una mujer? De pie, tras él, un tipo con chaqueta a cuadros le observa. ¿Quién es?

Cada encuadre encierra una historia. ¿Qué? ¿Quién? ¿Cómo? ¿Por qué?

Novela negra. Un mundo oscuro, lleno de violencia, de muerte, de desolación.

 

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